3 abr 2010

la vida en fresa, pero al revés

Necesitaba una pala
para recoger las memorias que desbordaban
una infinita tristeza melancoazulinea.
El caracol en la ventana
recordaba esos días fríos en los que tomaba café cargado de azúcar rellenando los vacíos que cada vez abismaban en la ojera curvilínea de mi cuerpo maltratado por el tiempo que pasa y pasa

y yo seguía nevando

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